Una alianza clave en la 4T

Esta semana, de manera particular, han trascendido muchas versiones y especulaciones acerca de la continuidad de una alianza político-electoral, especialmente con miras al proceso democrático que viviremos en las 16 gubernaturas que estarán en juego en 2027. Algunas voces, inclusive, vislumbraban fracturas luego de la votación del proyecto de reforma que atestiguamos en el Senado de la República, específicamente en los temas de nepotismo y no reelección. Precisamente allí, manteniendo su posición firme, el PVEM, una de las fuerzas claves para el triunfo inminente de Claudia Sheinbaum, propuso postergar hasta el año 2030 el tema de participación, sobre todo aquella que tenga que ver con lazos de consanguinidad.

Ese tema, sabemos, nació como iniciativa de la misma presidenta constitucional. El punto es que, en común acuerdo, la coalición Seguimos Haciendo Historia, que ha caminado bajo el compromiso irrestricto de profundizar las políticas públicas, avaló el asunto y, con ello, no habrá ninguna limitación legal, al menos hasta el 2030 para aquellos que tengan un parentesco que los ligue a un personaje activo.

A nuestro juicio, lo dijimos, los casos de Saúl Monreal y Félix Salgado Macedonio, no puede ser catalogados como nepotismo. Uno y otro, desde distintas trincheras, son partícipes de la lucha democrática de México. Ellos, en efecto, han hecho cumplir su palabra de acompañar las iniciativas de la presidenta constitucional sin cuestionamientos. Entonces, con todo el derecho legítimo, pueden ir en busca de la gubernatura de sus estados natales, pero, más allá de eso, nos queda muy claro que, esa misma perspectiva, será ratificada en el pleno de San Lázaro, así lo adelantó el propio coordinador de los diputados de la fracción parlamentaria de Morena, pues los acuerdos y consensos, sobre todo en una alianza tan duradera y rentable como la coalición Seguimos Haciendo Historia, son respetados.

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Dado el momento que se vive hoy, la perspectiva se ha ido aclarando y, sin crispación, la alianza de la izquierda continuará, de forma concreta, por un largo periodo. Es verdad, no podemos comparar la magnitud de Morena, especialmente por el ímpetu social que jaló Andrés Manuel López Obrador; sin embargo, tampoco podemos menospreciar ni mucho menos ignorar el aporte sustancial que han realizado el PT y PVEM. Ambos, en efecto, son una fuerza política consagrada, incluso muy superior a la del PRI y MC. Con ese volumen, y bajo la responsabilidad de respaldar el proceso de transformación, el Partido del Trabajo, al igual que el Verde Ecologista, han demostrado ser fundamentales. A nivel nacional, a propósito de ello, esa sociedad muy pronto quedará sellada para los desafíos que se avecinan en 16 gubernaturas.

Podrá existir, como en todo partido o fuerza política, distintas opiniones que, en concreto, son naturales. Hasta ahora, ese derecho a disentir, no ha llevado a la alianza a fracturas que puedan poner en riesgo el futuro electoral, lo mismo que la agenda legislativa. En Michoacán, sabemos, uno de los personajes más visibles del PT, hace un par de semanas, puso en pausa la relación con el gobernador. Eso, desde luego, generó muchas especulaciones que, por fortuna, se han ido aclarando con ese diálogo abierto que ha sabido propiciar Alfredo Ramírez Bedolla. A él, en efecto, podemos atribuirle el puente de comunicación para subsanar cualquier discrepancia que pudiese existir. A raíz de eso, en el propio corazón de la Casa Michoacán, un encuentro al más alto nivel ratificó la unión y la unidad que reina en esta coalición. Fue, además de un gran acierto del gobernador, una muestra de voluntad del PT, y de su activos más importantes de la entidad.

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Y con una prueba de voluntad, así lo anticipamos en este espacio de opinión, sería crucial los canales de comunicación que, sabemos, tendió el coordinador de la fracción parlamentaria del PT en el Congreso Local. Hablo de Reyes Galindo, pieza fundamental del engranaje de esta alianza que hoy ha reivindicado el compromiso que abandera la presidenta constitucional de México, Claudia Sheinbaum. Esto quiere decir que, como tal, Galindo es la muestra más clara que hay que poner en práctica, especialmente para tejer acuerdos al más alto nivel político.

Siendo así, los trabajos de Reyes, en sí, no se limitan únicamente a los temas legislativos, sino al fortalecimiento de una coalición que, por su historia e importancia, tiene que mantenerse unida, sobre todo para enfrentar los enormes desafíos que debe procurar tener presente esta sociedad. Entonces los esfuerzos, de un lado y del otro, fueron cruciales para limar asperezas que muy a menudo suceden en un universo plural y democrático como el que vivimos. Y como la unión hace la fuerza, la reunión que sostuvo el gobernador de Michoacán, a la par de despejar toda suspicacia de tensiones con el PT, sella, en materia electoral, el bloque que será importantísimo para ratificar el abrumador triunfo de la izquierda en tierras purépechas.

Morena, PT y PVEM, que tienen un compromiso más allá de lo político, caminan por una sola vía para seguir profundizando la vida pública de México. Los dos ejemplos más claros, esta misma semana, fueron los acuerdos que se alcanzaron en el Senado de la República y, de paso, la operación cicatriz que encabezó Ramírez Bedolla y el coordinador de la fracción parlamentaria del PT en el congreso local, Reyes Galindo.

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